sábado, 28 de abril de 2012

La cuesta

Sé muy bien que algo falla, 
pero, acaso hago mal
engañando a la pena?
Gracias mil a la playa 
por su apoyo moral,
su granito de arena.
                                   Días de playa, Javier Krahe.



El día de ayer empezó más tarde de lo que debería. Unos 20 minutos más tarde. Este soy yo tocándome los bolsillos con los ojos cerrados muy fuerte haciendo una especie de plegaria para que aparezcan 210 colones para pagar el bus, sin éxito. Nada, se lo di todo la noche anterior a un "guachimán" que me pidió alguito pa' comer.

En dirección al trabajo voy jugando a unir los puntos entre cajero y cajero automático que, sistemáticamente, me reciben con algo que en lenguaje bancario y a esa hora de la mañana es lo más parecido a sacarme la lengua: Fuera de servicio. Lejos de las paradas y sin dinero, subirse a un bus esta en lenguaje encriptado, subirse a un taxi es más que un gesto poético, es un gesto esquizofrénico.

Eliminada toda posibilidad, corro como mi si salario dependiera de eso (corro adecuadamente) y atravieso Los Yoses a velocidad crucero. La cuesta que lleva de la calle principal a la oficina es del tipo revienta tobillos y la velocidad a la que la bajo es inversamente proporcional a todo pronóstico de que vaya a ser un día jovial. 

Entro, transpirado, sin habla, por la mínima. Sin saludar. El día se siente empezado pero nadie tiene por qué saberlo. Estoy feliz de haber llegado y de que todos usen auriculares. Me siento y el aire acondicionado me da en la cara y a nadie más parece estorbarle, de nada vale que lo ajuste cada mañana y que cada mañana haya una discusión por eso, al otro día hay que hacerlo de nuevo, Sísifo en forma de dióxido de carbono.

Pasa el día sin novedad, salvo unos mensajes de mi hermano diciéndome que un tío está en el Hospital de Puntarenas, no detalla nada más. Pero insiste en que contacte a alguien, a Roberto tal vez, para ver si sabe cómo lo pueden trasladar al Hospital México.  De nada vale que le diga que no veo cómo , que él no va a tener mayor injerencia, como ya dije, insiste.

Así que, a cómo puedo, hablo con Roberto (no puedo usar el teléfono en el trabajo) que me aclara que él no tiene mayor injerencia. Apenado y con cierto esfuerzo cuelgo una broma en el alambre digital que nos comunica, alambre mal tensado, sin duda, porque la broma sigue hasta el piso sin remedio, sin sentido, sin réplica. 

Paso la página, mejor. Hice lo que pude. Llegan y salen planos de mi escritorio, como debe ser. Ese acto casi mecánico es síntoma de que, a pesar de todo, las cosas están en su lugar. Leo que empieza un ciclo de cine en la U, lo dirige el tipo de cuyo titular noticioso soy cómplice.  Tengo cosas que hacer en la noche, cosas que escribir, pero suena bien reformularlas viendo El ángel exterminador de Buñuel.

En este punto del día entra ella. Sin querer ha participado de cada momento de mi día, pero se hace presente en forma de mensaje de texto hasta este momento. Oportunamente me dice que está en la U, le digo que me espere. Se hace la difícil, le sale maravillosamente.

Son las 5 pm, y garuba de camino. Aun así me reitero que fue buena decisión correr en la mañana sin paraguas. Voy a un cajero y digito mi clave con venganza, satisfecho. La mujer de los mensajes me dice que no está cerca, que si da tiempo nos reunimos, sino pues no. Guardo celular y aparatos en un leve encoger de hombros. Entro al ciclo de cine y, ante la incomodidad  que provoca el auditorio lleno, saludo al anfitrión con un silbido leve apuntándole con la quijada. Me trato mal en secreto cuando por fin estoy en un asiento del que parecían separarme kilómetros. Una amiga a la que no veía hace tiempo me saluda efusivamente, me recuerda que hay hambre vespertina y menciona traer algo de comer, caminamos mientras me hace las preguntas de rigor.

Veintiséis planos después, pan-pita en mano y refresco en el aparador afuera de una soda, me pregunto qué ha sido de la mujer de los mensajes. Quedan 5 minutos para que empiece la película y sé, sin duda, que por hoy no la veré. Reviso el celular, entre masticar de pie y hablar con mi amiga, y tengo dos mensajes suyos, pregunta si ya entré a la película. Quise escribirle: defina entrar. Quise escribirle: estoy próximo a. Quise escribirle que no. Quisiera no haber escrito del todo.

Lo siguiente son los 3 segundos en slow motion que le toma pasar a mi lado, acorazada en la certeza de lo que está viendo, sin una sonrisa, pero sin un mal modo. Es el tiempo que le toma replantearse todo lo que sabe de mi (o lo poco) y lo mucho que sí sabe de su novio. 
Es una línea recta y paralela a la mía que la lleva a cualquier otra parte, en dirección opuesta hacia donde yo me dirijo. Es el frio diametral con el que, a media sonrisa, intento decirle que aquí estoy y es la inercia del movimiento de la gente con el que todo eso parece ya no importar.

***

Son las 9:23 de la mañana siguiente. La noche pasó,  el almuerzo se alistó, el bus se tomó. No detallo gran cosa sobre el ciclo de cine, no se comentó nada, vimos la película. La gente agobiada aún por lo que acababa de presenciar se desesperó un poco a la salida, fue saliendo con cautela.  Tampoco detallo la serie de llamadas que le hice a la mujer de los mensajes después de esto, fueron muy similares al ciclo de cine.

El apartamento estrenó anoche una fuga debajo del fregadero, el charco era tal que el paloe'piso y el balde parecían una de esas parábolas bíblicas para entrar al Cielo. Era una tarea extrahumana, muy acorde al día, una hemorragia que ni con seis compresas a la vez. Debo decir que me satisfizo que el día terminara entre eso y el agua hirviendo de las papas.

Me fui a dormir pensando en que, por hoy, las circunstancias hicieron de mi un ser humano en su estado más elemental. Supe que mucho pudo haberse evitado con un par de principios lógicos de comportamiento.  Supe qué tanto y cómo. Supe que hay cosas que quiero cambiar y poco a poco la oscuridad y la noche se fundieron con esas certezas. 

La cuesta, como siempre, esta mañana hizo lo suyo, que es verme pasar desaforado con los audífonos escuchando King Crimson a reventar. Pude juntar dos guayabas caídas de un árbol que de vez en cuando abastece mis meriendas. Los tobillos lo recienten, la pendiente y la velocidad les juega en contra y saben que hoy no habrá mensajes de texto.

Pero estoy tranquilo. Alguien se encargó del aire acondicionado antes de que yo entrara. Y se escucha algo más que el murmullo habitual de las computadoras. Llegan y salen planos de mi escritorio, como debe ser.

martes, 10 de abril de 2012

ad memoriam

Si hay algo calmo en el mundo, si existe, me fue trasmitido por el filtro único de su voz y el compás de sus pasos. Si se puede aprender algo sobre la simpatía, sobre la compasión, si de alguna forma esto se puede enseñar, a mi me fue instruido en el envoltorio frágil de sus silencios, en la chispa espontánea de sus comentarios, en sus sonidos.

Le debo lo que soy a su voz contando un vuelto, tarareando un bolero, reparando una ducha, rezando a oscuras para no despertar a nadie, preguntando qué número salió en la lotería. Supe de buena fe que no se sentaba aunque el bus estuviera vacío para no arrugar sus camisas perfectamente aplanchadas, las mismas que colgaba en una silla para no manchar de aceite cuando limpiaba las bujías del carro, documentadas por los trapos sucios que luego olvidaba recoger.

En cada uno de estos gestos había una gratitud hacia la vida que no cabe en ningún epitafio, que emergía y menguaba mucho más rápido que la intuición. Eran años enteros de contemplación, de propensión al pacto consigo mismo, de caminar por el mundo sabiéndose dueño de nada, de señoreo de la calma y la comprensión.

Habla bien del sol haberle prestado sus rayos todos estos años, habla bien de cada uno de nosotros haberle tenido cerca.

lunes, 28 de noviembre de 2011

the right one

Cada vez con más fuerza
el viento arranca del patio ramas secas
de una palmera que da fe de la fertilidad capitalina.
Debe tener unos veinte o treinta años de
crecer en contra de todo pronóstico de
la municipalidad por urbanizar San José.

Somos alrededor de ocho vecinos,
todos disfuncionales, todos
de distintas edades y procedencias.
El de la entrada es chismoso, con excepción de él,
compartimos un secreto desprecio
por la vida de los otros siete.
El hare-krishna responde al nombre de Jare.

Mienten acerca del tiempo los tres gatos gordos y ariscos
tumbados por horas en el patio central
y miran a la gente pasar con ojos de aguja de peaje.

Como un amuleto, el sol mojado se acuesta
a un lado de los tenis en el alambre,
comparten el código genético de una caja de condones vacía
o de una pantimedia con carril .

Este día se cierra vencido, acumulando eventos,
decidido a convertirse en otra cosa,
a la que, por el bien de la mayoría,
nadie debería darle importancia.

domingo, 12 de junio de 2011

sabático

Van las monjas josefinas ¡qué discretas
se limpian el sudario y la barbilla!
mientras bajan la cuesta en bicicleta.

Las ofrendas de la misa no concretan
para hacer otro altar de maravilla:
hacen cuentas y la deuda las humilla,
hacen caja, pero caja de galletas.

Han hallado una respuesta muy sencilla:
a pedirle al sacristán que les permita
empeñar unas estatuas y una silla
donde daba la homilía Manzanita,
un cristo que perdió la mano izquierda,
el cinturón de castidad de Tía Florita,
una lámpara que estorba y que no brilla
y otra más que no rima con ni mierda!

jueves, 24 de marzo de 2011

un triángulo rojo, otro amarillo

Hay un triángulo amarillo y otro rojo. Hay que recortarlos. Y cuando termine esa tarea el dolor desaparecerá. Es casi musical, cada encuentro entre las hojas de la tijera viene acompañado por legiones de dolor. Cada vez aparecen más triángulos y/o las figuras se vuelven más complejas y mi trivial labor resulta infinita y dolorosa.

Me toma tres segundos despertar, ver la cabecera de la cama y sentirme estúpido.

La tarea que me había propuesto para aliviar el dolor de cabeza en mi sueño tiene algo de increíble y algo de práctico, pero no consiguió que siguiera durmiendo, en cambio, el dolor me ha despertado y amenaza con destruir todas las reservas de energía vital que puede contener el cuerpo esta madrugada en ayunas.

Son las cinco de la mañana. Dos analgésicos y de regreso a la cama, solo para darme cuenta que el dolor es aún peor. Es un dolor estratega, está acuartelado justo detrás de los ojos, planea desalojarlos de su cuenca y acribillar a toda la masa encefálica en la explanada de la frente. Ésta y otras metáforas menos certeras quedan embarradas en mi cráneo. Recuerdo que el cerebro es la única parte que no siente dolor físico si se le lastima directamente.

A tientas busco el cable del teléfono y marco pesadamente un número que mi miopía apenas distingue, mi amiga me contesta desde el hospital, viene saliendo de cubrir la guardia nocturna. Me disculpo una y otra vez mientras describo lo que parece ser una inflamación de necedad. Escucho a voces palabras como tramal, migradoxina, cientoveintemiligramos. Todo parece estar bañado por una luz beige. Yo digo que debe ser algo circulatorio, me incorporo para buscar en la web “vasodilatador” y “neuralgia”, como si solo leer un par de párrafos me fuera a aliviar. Mi amiga habla de tensión y algo ocular y sus palabras me refrescan y me hacen pensar en los anuncios de fármacos a los que no presté atención.

Habituado, como estoy, a encontrar medicamentos por la casa, tropiezo entredormido con pastillas de distintas dolencias, pero ninguna que termine con la mía. Sé que en el baño de adentro, donde duermen ellos, debe haber altas dosis de sustancias que en el peor escenario ajustarán la función de brightness para quitar de una vez el tono beige al episodio. Harto de esperar a que despierten, (y al parecer respetando más su sueño que mi salud) intento escribir. Salir del cuarto me aleja demasiado de la cama y sé que tal vez me vuelva a vencer el sueño, lo que a la vez es preocupante, despierto puedo hacer algo para aliviar esta especie de migraña, dormido probablemente me dedique de nuevo a recortar el limbo infinito de triángulos.

Dormido, recorto. Despierto, escribo. Ambas tareas compiten por cuál es la más inútil. Ambas son inexplicables. Ninguna de ellas quita el dolor. Ninguna de ellas termina la maqueta. Ninguna de ellas paga el préstamo del taxi. Ninguna de ellas controla el parkinson del viejo. Ninguna de ellas levanta los guantes, acorrala contra las cuerdas o esquiva este swing insistente a la sien izquierda. Ninguna ni siquiera se aproxima a poder aliviar la culpa de saber la noticia de que el bebé no podrá aprender a caminar ni a hablar nunca y no haber sentido nada al escucharla. Ninguna me permite cuando menos descansar, porque ninguna arregla nada.

Ya son las siete. Hace más de una hora que me palpé cada centimetro del craneo. Hace más de una hora que escuché la puerta del otro cuarto abriendose. Solo se necesitaba salir del cuarto, abrir la puerta de su botiquín y habría sonado la campana de este round, el dolor a su esquina, yo a la mía. O tal vez no.

martes, 1 de febrero de 2011

inmersión, abajo el periscopio

mecánica de submarinos

A Elena y Meritxell
brujas puras en el buen sentido de la palabra
(si es que las palabras tienen buenos sentidos)


sospecho que acabas de carcajearte en la cara de cualquiera
esos sobrantes de mueca de sonrisa te delatan
yo sigo enredado entre las piernas de la vergüenza
las mañanas suelen saturarse de aburrimiento
la loca de al lado de solo verla me revuelve el estómago
escribo versos tan malos
que apenas me descuido se la sacan para mearme la
pantalla y el teclado
ya no sé hablar de amor
ni prometer mañanas limpias
ni podría leer cualquier libro en cualquier momento
todo me huele a usado
siento que amor como algunas otras palabras
son palabras abusadas (gracias hank)
no sé a qué viene esto
quizá es resistencia ante la certeza de lo aburrido que es todo
hoy y mañana como ayer
ella dice lindo muy lindo es lo mejor que he leído
aunque la más sofisticada de sus lecturas haya sido el silabario castellano
con paco y lola agitando las banderas del borreguismo
sucede mis amores
que uno se cansa de jugarse los güevos en la cuerda floja
de los otros
que quizá
publicar libros
ganar premios
cogerse a escultóricas niñas snobs que darían la vida
para que el mundo sepa que una pinga lírica yace entre
sus piernas en esta noche inundada de aviones muertos
sonreír en los recitales paseándose de aquí para allá con
la copa de tinto barato en la mano
en repretel a las seis con treinta a eme para la entrevista
en la tele
la corbata
nunca olvidar el glamour
lo más inn fashion esa falsa informalidad del poeta
que se cree modesto
la brutal elegancia de un traje entero
el poeta estará ahí con su carita de lo sé todo
o con su trompita de soy muy sensible para este mundo
en fin
a lo mejor uno escribe para la gente que quiere
además a mi edad qué podría hacer con tanto dinero
probablemente me lo pasaría por la jeta y la jareta en una
noche de borrachera
no sabría qué cara ponerle a la muchacha que me vende
el pan en las mañanas
pensaría menos inmundicias de las güilas que pasan por
la calle
no podría estar desnudo ni compartir desnudeces con
otra persona
sería más aburrido
qué importa
sería un frivolo con una que otra frase brillante cada
muerte de obispo
si se pudiera hacer mucho dinero
podríamos irnos de patas de perro a andar mundo y
joderle la paciencia a los demás
pero no
en este olvidado espacio geográfico
es más la cursilería que el poder adquisitivo real (en metálico)
bueno mis amores
todo para decirles que estoy aburrido
y consternado
no sé qué hace este submarino gris con los ojitos
cerrados
tan callado
tan frío
en la orilla de esta mañana sin mar

don Mario León Rodríguez

lunes, 31 de enero de 2011

la cocina




Estaba Nasrudín en su cocina, preparando platillos de toda índole, cuando toca a su puerta un monje.
- Nasrudín, necesito tu consejo, déjame entrar en tu cocina - le suplica.
Nasrudín lo deja entrar, y el monje vocifera:
- !Un monstruo legendario, que atormenta a los monjes desde la antigüedad, me persigue, necesito tu consejo!.
Nasrudín le contesta:
- Qué ingredientes has traído para cocinar?
- Qué? ingredientes?... no he traído nada - le dice el monje.
- Entonces no te puedo ayudar - contesta Nasrudín.
El monje, irritado, al verse sin ayuda le dice:
- Eres un impertinente, no sabes nada de la vida, te estoy hablando de un monstruo milenario y me preguntas por ingredientes de cocina, no sabes lo que es importante.
A lo que Nasrudín contesta:
- Quién es el impertinente? tú eres el que trae monstruos a una cocina y no ingredientes.

exageración

supe que no estás sola, hablando novedades predecibles.

al menos no fue una de esas veces.
esas en las que uno la embarra, y se da cuenta que la otra persona es intolerable, o que se puede tolerar, pero, ¿como pa' qué?

esta predecible novedad nos deja abierta la posibilidad de modular media risa acordándonos, de seguir siendo cómplices en el futuro, de no temer toparse en la calle y ver aquellos días como quien revive un análisis arbitral.

pudo haber sido peor, pudimos habernos llevado bien.
al punto de no emocionarnos, al punto de dejar de ser sinceros, tal vez, si hubiéramos tenido una tercera oportunidad de exagerar lo poco que tenemos en común.

lunes, 20 de diciembre de 2010

no es hoy, son otros días



Procurarse una vida, una semana
una lluvia que moje sin resfrío,
una luz que encandile
la mañana,
un de aquí para allá, un desafío.

Una alarma sin motivo que no alarme,
una rata que viva en el alambre,
una gota de sudor que quite el frío,
una boca parida en la montaña,
un susurro, otra mano, una lagaña,
otro día que llene ese vacío.

lunes, 29 de noviembre de 2010

sobre ciegos

Un ciego, con su bastón blanco, en medio del desierto, llora sin poder encontrar su camino porque no hay obstáculos.

Cómo explicarle a un ciego qué es el color verde? Dile que es como una oscuridad alegre.

sábado, 13 de noviembre de 2010

lunes, 5 de julio de 2010

a mí se me respeta

y esa mañana con su celular en el piso hecho pedazos, ante la risa de la dependiente, descubrió que no hay dinero que compre la destreza..

lunes, 8 de febrero de 2010

Free Agent

uno no se arrepiente de nada.
se cumple con asistir, puntualmente, con prestar atención, con acatar instrucciones.
se pasa el día entre parecer práctico y parecer ingenuo, dos de cada quince no notamos la diferencia.
se brinda el servicio, se dice hasta mañana, el del car-pulling abre la puerta de atrás y uno se baja a los 6 minutos.
se toman notas, se guardan los cambios, se sale al break.
casi no da tiempo para hacer planes, no llevar vaso para el café da oportunidad de conspirar y especular un poco: si uno se pone creativo puede tomar dos paquetes de azúcar y fumarse un cigarro antes de entrar.
y ahí se está, por diferentes razones, ejecutando y sirviendo a un itinerario fantástico de cuyos maravillas no podremos disfrutar nunca. y sin embargo ahí se está. cada uno ganándose su lugar en el mundo libre, cotizando, en la frágil esfera de la seguridad laboral que dan las empresas exoneradas de impuestos.
tan apacible como puede ser la náusea que precede al vómito, nos vemos las caras de lunes a viernes, en ese pequeño limbo, casi amoral, entusiastas, pusilánimes, astutos, indolentes, brillantes, en fin, personas, que más da, no importa, ahí nos vemos y tenemos el privilegio de prestar un servicio que se remunere. lejos de la inseguridad y la anarquía de la calle.
probablemente, ninguno de los ahí enlistados, morirá de hambre, ni tendrá que sacrificar poco más que su tiempo para que el sistema le siga dando sustento. es una especie de suero que evita que uno se muera, con la condición de que no pare jamás de masticarlo. no hay mérito ni pena en él. de algo hay que vivir, pues.
uno no se arrepiente de nada, y es eso y solo eso, de lo único que puede lamentarse.

martes, 17 de noviembre de 2009

Los trapos al sol


02:02Luis Salazar>
mae es q te iba a proponer una cuestión ahí, medio hortera, para ver si me ayudabas,
si tenés 5 min te explico

02:02Roberto Echeverría>
Dale explicame

02:03LS>
vivo en un residencial, similar al tuyo, clase media alta, en heredia, amurallado y con guardas y todo el equipo suburbial, como te podés imaginar

02:04RE>
aja
la verga entera
jajaj

02:05LS>
en este residencial, pues reside gente de distintas categorías en cuanto a gustos y sabores, verdad, gente q ahorró para comprase la casa, gente q pasó de lo rural a lo semiurbano, gente q venimos de otra casa más chiquitilla,
toda la caca; bueno, esta es la descripción, he acá el asunto:

02:06LS>
en mi casa construimos un cuarto en el patio para uno de mis hermanillos, nos quedamos sin área de tendido desde entonces, por lo que mi mama q es bien camote e impulsiva a veces tiende ropa afuera, en las verjas del jardín; pasa q han venido unas cuantas vecinas a quejarse con la empleada de mi casa, q la ropa esa es de mal gusto y que deplora la "categoría" del residencial.
Dicho esto mi mama se pone del demonio y tiende más ropa y más seguido
entonces un día tocan a mi puerta una de estas señoras y me dice que es de gente de Pavas o marginal poner la ropa a tender a vista de los demás,
yo le digo q lo hacemos en signo de protesta por las cacas q dejan los perros que pasean frente a nuestra casa y que me parece q es bastante peor la caca (sucia), que la ropa (limpia)

02:RE>
jajajaj

02:09LS>
sin hacer muy largo el pleito me dice ella q va a hacer lo posible porq se nos amoneste o expulse del residencial (eso jamás puede pasar)

02:10RE>
digamos que es más violento 'bajarle la categoría a alguien' (para ellos) que dejar caca, los ofende más

02:10LS>
pero mi intención es escribir una carta a la junta directiva del residencial diciendo un par de puntos antes:
a) ese q acabas de tocar,
b) que compramos 200 m2 de construcción para usarlos como consideráramos más eficiente, por ejemplo tender en el patio, o bien bañarse en la sala,
c)que esa regla comunitaria de no tender ropa limpia en el jardín porq se ve mal y baja de categoría al residencial, de existir, sería una regla de tipo estético, por lo tanto yo puedo exigir que las personas que me parezcan de mal gusto o feas no deberían salir de sus casas.
Sigo sin creer que sea tan ofensivo mostrar la ropa de uno, después de lavada, nada más que sin tenerla puesta.

02:14RE>
pues eso debería reglamentarse, vos sabés, en ese tipo de propiedades compartidas
tiene que haber un reglamento que regule el uso de las fachadas, que son, de alguna manera, un espacio que afecta a los demás.

02:14LS>
Si uno acepta esta vida en comunidad pues se atiene a cumplir reglas, que se supone son racionales, a lo mejor y terminan creándolo el reglamento, pero si me gustaría q no fuera nada más una medida de represión por algo q ese grupo de personas dan por sentado, sin mayor pensamiento detrás.

02:14RE>
en el fondo es el mismo problema
en economía se llama 'externalidades'
que es aquello que afecta a los demás positiva o negativamente, que no viene incluido en las transacciones de mercado
qué se yo
digamos que mañana te da a vos por hacer un jardín de rosas en tu jardín
y eso les da un placer salvaje a tus vecinos
que les vale, en relajamiento y 'subida de status' de 4000000 pesos al mes
y nadie te paga por eso
ni por tu tiempo ni materiales
es lo mismo pero para el otro lado de lo que pasa

02:19LS>
jajaja, en mi casa ya hay un rosal, eso ya nos da para ir a la defensoría de los habitantes o minimo para una entrada de blog

02:20RE>
jajaja, ves.
el problema es el siguiente
ellos van a decir, diay, quiten el rosal
pero no pongan ropa
porque fijo les preocupa más el tema de la ropa
(les han dado gracias por el rosal? no. fijo.)

02:21LS>
nunca, alguna vez nos han robado una rosa, pero nada más

02:21RE>
en el fondo, lo razonable es que uds compren una secadora y que ellos se comprometan a no dejarte mierda en la casa
usar eso como un arma
porque pelearse tanto con los vecinos tiene externalidades negativas!
jejeeje

02:23LS>
si, es hablar mal de otro país armamentista y deshabitarlo el de uno de lunes a viernes de 7am a 6pm

02:23RE>


02:24LS>
lo cómico es q los vecinos contiguos y los más cercanos nunca se han molestado. la ropa no pasa mucho tiempo tendida. son otros q viven unas 3 cuadras abajo, q tienen q subir una cuesta para venir a quejarse

02:25RE>
jajajajjaja
diay, son los acomplejados

02:25LS>
muy en el fondo creo q les satisface, q les dimos una razón para venir a enfatizar q nuestra categoría es menor, necesitaban de alguien q hiciera algo así

02:25RE>
claro. el narcisismo de las pequeñas diferencias lo llaman
si fueran de verdad de clase alta
les importaría nada.
no estarían tan inseguros de lo que son.

02:26LS>
me comprarían una secadora

02:26RE>
fijo
o te la secan ellos
jajaja

02:27LS>
las frases: a uds les quedó grande el residencial, son reflejo de eso
"les quedó grande" es tan sutil la diferencia q pueden dar cuenta de eso, si realmente la diferencia social fuera tan grande, no tendrían que hacer esa distinción

02:27RE>
vos lo que tenés que decir es que Uds. no tienden la ropa

02:28RE>
Uds. hacen arte conceptual

miércoles, 22 de julio de 2009

Crónica Criogénica


Reviso por debajo de mi cama
en busca de ese bloque de granizo
que hizo un enfermizo melodrama
de un beso, no más que eso, garantizo.

Haciendo a tu advertencia caso omiso
un beso te robé con muchas ganas
sentada y yo de pie, como es preciso,
el roce de tu piel bajo pelviana
(enfriose a tal nivel el pasadizo
que baja de tus piernas a mi cama
llevando por delante cuanto quiso)
que escarcha resbaló por mi ventana,

y tanto era el ardor que aún se inflama
y tal el frío que el encanto se deshizo.
y en vista de otro instante quebradizo
dije antes de que helara el panorama:
Ahora que preguntas te lo aviso
mi piso es más frío de mañana
si quieres irte ya, tienes permiso.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Vertigo

En este temporal se ha convertido la garuba de otros días.
Cuántas sonrisas han movido zilos enteros de avena.
Por las mañanas tu baño no deja salir una dimensión entera de humedad, en la que tu cuerpo evaporado precipita contra todas las paredes.
Qué sonrisa de arrojo, qué cómplice de mis delitos. Qué entereza de amor tuvimos.
Qué pecados tan grandes cometimos. Qué dulzura de aromas en la neblina del tiempo.
Qué compacta tu belleza, qué hábil yo para mi muerte.
Es ésta mi verdad. A girones me he compuesto el alma, buscando en nuevos e incesantes cuerpos olvidar el tuyo.
Qué dulce beber muerte de tus pechos. Perderse en el abismo de tu vientre.
Fui tan limpio a tu lado, tanta era mi emoción, tan sereno y exquisito, fuerte, fue hacerte dormir aquella noche, que ya no duermo. Soy, ando, camino, negocio, trafico existencia.
Devuelvo reflejos, me disipo en transgéneros.
He vuelto a la tierra y me soy en la jornada.
Quien se siente a mi lado encontrará cálido fulgor de viajero, brillante consciencia de aprendiz, monumental geometría del silencio,
encontrará parapeto y maroma, caricia oportuna de bajo alcance, raíz fecunda del fruto en llamas que cultivé a tu lado.
Juntos labramos el laberinto misterioso de la belleza, la sigilosa penumbra del desconocido contraste.
Tan voráz es la hazaña que encubrimos.

sábado, 21 de junio de 2008

manual operativo

(úsese en caso de que el cosmos deje de funcionar como acostumbra)

Era la cuarta o tercer cerveza de la noche, (cuando lo acontecido involucra alcohol, siempre es más certero hacer las cuentas hacia atrás), el cordón del caño en el que bebíamos nos disponía frente a una calle de tránsito ligero pero contínuo. Este sistema natural de ordenamiento ante el ritual de la noche hace que cada quién se sienta exonerado de estar en contacto con los demás y con el absoluto permiso de decidir en cuál de sus irresponsables deliberaciones personales gasta el encuentro, generalmente sin darlas a conocer.
No viene al caso recordar que me cruzaba por la cabeza a mí en ese momento en particular. Ninguno de mis pensamientos, por brillante o descabellado que fuera, habría involucrado tanta materia y energía como el que nos esperaba escuchar.
Una amiga, menor que el resto, notó a la Luna en su fase creciente próxima a llena a escazos tres días. Al verla, (y ésto me temo más que me acuerdo) se sobresaltó levemente emitiendo: !Ay mi chiquita!!!!... a la vez que extendía la mano derecha en dirección a la luminosa esfera ...
No hay silencio incómodo que semeje al que sobrevino en ese entonces.
Recuerdo (y esto es leal) a ver pensado que de alguna forma abstracta, seguramente todos los demás mortales (los contemporáneos y los ancestrales) le habíamos cedido a ella el único sátelite natural que circunda el orbe, seguramente, su radiante ingenuidad la hacía acreedora del punto luminoso más prominente de la noche, y pues bien, la Luna le pertenecía a ella o afectivamente guardaban un vínculo que, por desgracia, mi tozuda razón no comprendía.
Más fuerte aún, que el evento de enterarme de que me perdí la gran subasta intergaláctica, o de la fundación benéfica: Adopta un Astro, fue el darme cuenta de la situación como la exponía mi amiga.
Por un lado, estabamos nosotros, mortales de cerveza en mano, sin mucho que decir del cosmos excepto que se mete con uno y generalmente para joder más que para aventajar; y por otro estaba ella, progenitora de satélites, encargada del reconociminento astral (bastante deficiente por cierto, la posición y existencia de la luna podía haberla predicho, pero sencillamente la indicó). Estaba ella, gobernadora de mareas y flujos terrenales.
Era de entenderse, que estabamos ante la presencia de un universo que se regía por las leyes establecidas por mi joven amiga. Y que todos, de alguna forma, girábamos y deveníamos eternamente alrededor de un universo que, como ella lo hizo ver, gobernaba y señalaba e indicaba con sus pronombres posesivos. Como no soy mucho de unirme a causas imposibles, rápidamente me rendí ante esa concepción del cosmos. Finalmente estabamos todos, amigos, cervezas, perros callejeros y carros, rotando en un universo en el que ella era el centro aglomerador de vida. Plácidamente bebí otro sorbo conciente de que algún cinturón rosa de Orión iba hacerse ver en mayo.

mencion luctuosa

quien, de los aquí presentes, conoce otro camino que el de sus venas, miente.

jueves, 8 de mayo de 2008

sin confiar en tu memoria

Hoy te pensé a las siete.

Ibas distraída,
con el apuro habitual de la multitud, imáginándote
dos o tres pasos adelante,
sin notar como se acomoda tu retina
al incansable deslumbramiento de los autos,
bestias de esta era primitiva.

Te imaginé infatigable,
en la vastedad del día,
bajo la misma sinceridad con la que la radiación
deshace la humedad nocturna del pavimento,
incapacitada para recordar
o reaccionar más que al ahora.

Te mueves con el compás áspero de la aurora, y yo,
que te he visto, o así quiero creerlo,
miro al cielo, amedrentando a la primer nube
que tenga planeado precipitar la tarde.

Y aunque al parecer le he encontrado
justificación a esta mañana, en tus pasos,
sé que conservarás este recuerdo
hasta haber terminado de cruzar la calle.

jueves, 13 de marzo de 2008

prismas

De nuevo ella se va. No tan nuevo, en realidad no es una novedad. Pongamos que de alguna forma se ha ido dilatando, pero esto de irse ya tiene su peso y su volumen consumado a fuerzas. Si no se había ido todavía es porque en mis momentos más turbios he intentado deducir cómo funciona esto de irse/quedarse. Y aquí lo expongo sin mayor introducción:

Anoche se fue, me tomó buen rato, en vano, convencerla de que debía quedarse, aún sabiendo que en definitiva se iba. Se ha ido tantas veces, tantas veces me ha dicho me voy, que da la sensación de que cuando regresa es a recoger algo para irse de nuevo.

Hoy por la mañana dispongo de ciento veinte argumentos para hacer que regrese, casi todos apelando a que la necesito. Uno de ellos, el más torpe tal vez, pero el más eficaz, tan solo le cuenta que pensando en ella entendí, entendí cómo funciona el cosmos, (la maraña creciente y vertiginosa, infinitas series de tiempos divergentes, convergentes y paralelos de los que habla Borges). Y aunque parece desligado del asunto, y que es válido buscarla para contarle lo que de repente hizo nacer su ausencia, sería retomar este hábito que tenemos de regresar por cualquier motivo. Así que no pienso usar ese argumento.

Voy a esperar, o dejar pasar el tiempo únicamente, y ella va a conocer (o tal vez no lo haga nunca) todo lo que le pude haber dicho, todo a lo que pude haber acudido para que se quedara.

Si el cosmos funciona como creo que funciona, para cuando ella se entere de mis razones ya no van a tener la capacidad de conmoverla para que regrese. Ya no me va a necesitar de la forma en que me necesita en este momento. Pero el hecho de que yo lo haya escrito, (sin ninguna facultad propia, más que la de estar aquí presente) que mucho antes de que ella pierda el interés por mí yo haya escrito que sé que lo va a perder, va a hacer que en realidad nunca lo pierda. Éste es el único argumento (y es todos) que puede hacer que en realidad, por fin, se quede conmigo.

Aunque esta entrada tiene fecha del 13 de marzo, fue escrita el 24 de junio. Supongo que es otra de las engañosas caras del prisma.

sábado, 16 de febrero de 2008

Unas pocas cosas sagradas

Desde que no creo en los fenómenos paranormales, busco en el piso...

Qué dicha que viniste... No hace mucho... Tenga fe mi amigo... Hasta siempre... No te preocupes... Qué importa... Bendito el fruto de vientre... No se vaya tan pronto...
Por favor siéntase libre de compartirlo... Tío...

jueves, 7 de febrero de 2008

Rapto

Por hoy me concedo la potestad
de fumar como un condenado a muerte
y de engañar como una mujer.

De dos o tres caminos escojo el más estrecho.

El rapto es una forma eficiente
de exhigir atención
y de perder cualquier privilegio posterior.

martes, 5 de febrero de 2008

Tango y Paso Doble

Ni pierdo la razón ni me envilezco,
que dando el corazón no me equivoque,
que sea mío el trato que merezco
por hacer lo que haya cuando toque.

Tuve que decidir, con represarias,
y dejé por la mitad lo pertinente
por atender la realidad, que es prioritaria,
sirva esta ocasion de precedente.

Y si hay juicio de valor, que no lo sea,
que mi esfuerzo y disciplina no se nombren,
si me toca bailar con la más fea
ensayo para tango y paso doble.

Ni enredo mis verdades, ni tropiezo,
empiezo desde cero mi relato,
dilato mi pasión si salgo ileso
si afirman que, por liebre, doné un gato,

Si me queda imaginación aún la ocupo
en otros fines que se prestan más leales,
no me valgo de mentiras ni de trucos
que hagan ver las desgracias como tales

A pesar de mi total obstinación
no alcanzaban el tiempo y la destreza,
quien se propone perpetuar una proesa
acabará incendiando el Calderón.

Lo que pesa más es la impotencia
entre el debe, el haber y el debería,
cerraré mi cuenta en experiencia
sin colgarme una medalla que no es mía.

Procuro salir de esta bailando
cuando la música propicia se reanude
mientras oyen como ruido lo que es tango
los que tienen conveniencia y no virtudes.

Queda un mundo ruin, hoy lo presencio,
degrada entre bajezas y patrañas
¿quién aquí puede guardar bello silencio
con tanto que decir en las entrañas?

El duelo que me acopla es el verídico
aunque no participe en los certámenes.
llena más bucear la gloria entre lo idílico
que lavarse las manos con dictámenes

que no se libren de tan sutil asedio
y si se hace justicia que se sepa
que haya calma y reflexión de por medio
y que crezca la armonía en donde quepa

Que cuando el mundo gire en despedida
y el tiempo se nos vaya sin resigno
el que hará las paces con su vida,
no será el más eficaz sino el más digno.

junio 2007

lunes, 4 de febrero de 2008

más verde que amarillo

para Pablo


No te ocupen desastrosos menesteres
si en tus sueños doy mi póstumo aliento,
todavía quedarán los caracteres
en chino avanzado con el tercer acento

¿si pasara una dama en tu presencia
y se cae su sonrisa, se la juntas?
¿es de monjes hacer tal reverencia?
¿y de floydianos hacer tales preguntas?

Soberano digno de descaro,
para decirlo sin que suene bungle,
lo inaudito sería que no te llamen raro
por desconfianza o por falta de costumbre

Vaya noches surreales son las tuyas,
es por culpa de la luna y de la gira,
quede claro, mejor que el cosmos fluya,
haciendo planes la vida no respira.

¡Que duro cuando amanece y debemos
partir al quehacer de los estetas!,
la próxima propongo que pintemos
el cuarto con tonos de violeta.

Puede que no sigamos esta línea
de crecer a golpes aunque pese,
de desvariar hacia la misoginia
y disiparse, cual gacela fuese.

Y así, sin darnos por vencidos
mandaremos la moral a la basura
será más fácil cuando haya amanecido
levantarse en un despliegue de cordura

sin más cuadros horribles, ni feos,
ni gente que vive del pasado,
con su nave de fibra hecha en el aedo
y su futuro bien configurado.

Con esta misiva queda demostrado
que percibes más allá de los sentidos
es cuestión de voltear al otro lado
y mirar un niño índigo abatido

Haciendo los paces con dios y el diablo
en el baile de disfraz de mi sepelio,
ojala en la recepción haya algún Pablo
como el tipo este del evangelio

Hablar de más sería llover sobre mojado
este escrito no estará jamás completo
estos versos se prolongan demasiado,
esperaba acabarlo en un soneto.

Siempre habrá quién nos llame caballeros,
Kafkas, Borges, Freuds, Castañedas,
si te sacas un acorde del bolsillo.

Tendremos que quitarnos el sombrero
al alumbrarnos el sol de la alameda
un poco más verde que amarillo.

miércoles, 30 de enero de 2008

De ser posible

-No te sientes, así de pie funciona,
(resulta tan demás que yo lo diga)
total, estoy desnudo y en persona,
libando en esta atmósfera de intriga.-


-Las calles, por hoy, no proporcionan
una sombra que en vano me persiga

porque me paso el tiempo sin retorno,
sin ánimo de sacarme ningún clavo
desde que perdí la capacidad de asombro-.

El punto es que era tarde, al fin y al cabo,

la otra noche, que me dijiste:-¡Bravo,
sabés hablar! ¿quién lo hubiera imaginado..?
Entra ya y disculpa los escombros.-

-Los labios que te miran son obscenos
con caries de palabras y con sarro,
y yo, al mirar tal despilfarro,
manejo la cautela a los extremos.

Estoy de espectador (y poco menos)-,

pensaba y me encendía otro cigarro.

No sé si era calor en tu litera,
plegados al silencio que difundo,
la mano que buscaba tu cadera
es mi único contacto con el mundo,

que no aspiraba más que lo que era,
que quiso ver quién eras a ese punto:

de no poder dormir, de ver el techo,
de querer contarlo todo en un contacto,
de callarse, de sentirse insatisfecho,
de querer romper el mundo y verlo intacto...

a pesar de la intrusión no me retracto,
es mejor averiguar que dar por hecho.

Y así guardo silencio hasta que baje
un buen cortometraje que exhibirte,
este anterior, no carece de lenguaje,
pero tampoco tuvo tanto que decirte.

de ser posible, no conserves esta imagen
y tómate la libertad de inmiscuirte.




Al asociar entre sí dos palabras con independencia de su significado y de la
intención del hablante, la rima funciona de manera similar al azar objetivo
surrealista. Con frecuencia, dos palabras que riman en consonante, como camino y
destino, suerte y muerte, están también vinculadas semánticamente por analogía o
contigüidad. El poeta que compone con rima consonante está continuamente
hallando (o inventando) una relación significativa entre los términos que el
azar le da relacionados...

viernes, 4 de enero de 2008

conforme duele

Del dolor, a pesar de su mala fama,
cuando viene en puño y a lo bestia
es lo suyo deshacerse de las ganas,
de morir, de vivir, qué molestia
sonreír con lo que duelen mañanas.

Del dolor, lo digo ahora que se ausenta,
que preserva el aposento que lo aloja,
previo aviso a su encuentro y no aparenta
que haya nervio en el cuerpo que lo encoja.

Del dolor, entre otras cosas,
sírvase solo y con moderación,
son peligrosas las dosis que yo busco
y es letal si se prolonga, pero es justo
estar dolido si amerita la ocasión.

Del dolor,
por no hablar mal de los ausentes,
diré que me dejó alguna enseñanza
no es que quiera que venga, soy conciente
que tendrá lo suyo, pero cansa.

Del dolor, diré, porque es el caso,
que es refugio cuando nada queda,
artilugio eficaz que no conceda
mal ni cura ni fricción ni abrazo.

Del dolor, por último lo aclaro
viendo como lentamente se aproxima,
que hay dolores pertinentes y no es raro
encontrarlos a la vuelta de la esquina.

sábado, 27 de octubre de 2007

Yo no Tarzan

Yo no Tarzán, yo peatón domesticado y burdo
que subir y bajar de tus buses,
tu esperar príncipe de trapo –niño con paperas-,
yo piso de goteras insaldables
que colgar de lianas que se rompen,
yo no analgésico de tómese en ayunas,

tu pasado irresuelto zumbarme oído la noche entera,
tu dar espalda a primera señal de inconveniente,
tu muy preocupada por comodidad y llevarte alegría
a centros de canje autorizados,
yo sacarme de los bolsillos viejas excusas tuyas,
yo tropezar cara en piso, sacudirme y seguir,
yo artefacto al que faltarle piezas.

Yo no Tarzán,
yo hombre sala de espera de hospital de madrugada,
yo mejor mudo que mal acompañado,
yo orillado en mitad de la carretera
con la luz del corazón intermitente.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Yo no Jane

Yo no Jane, yo mujer con labios que ya han hecho maletas.
Tu dejar sueños sin código pin y con anemia,
tu convertir cama mía en cementerio de Kleenex,
tu tener corazón de sintasol que "Autoridades Sanitarias advierten,
perjudica seriamente mi salud"...
Yo no buscar más en libro de instrucciones entenderte
yo no dejar tu fabriques con mi piel más regresos,
yo poner cero en cuenta kilómetros de corazón
y tirar nombre tuyo por desagüe.
Yo no Jane, yo mujer uñas mordidas
yo mujer al borde de tu ausencia,
en esta noche triste, como una escalera mecánica.

Olga López Portela

viernes, 21 de septiembre de 2007

Cuestiones felinas

No sé por qué, pero tu gato
sabe que lo odio.
Lo he visto
anudarse justo debajo de tu vientre
cuando te deseo
y entonces
saca su lengua obscena y se relame
y algo muy parecido a una sonrisa burlona
se dibuja en su rostro
casi humano
y me mira con sus ojos de bestia
casi humanos
con un desprecio infinito
como si supiera
del daño que me hace.
Hoy que me has preguntado francamente
¿Cuál felino?¿Cuál gato?
He debido pensar
en lo mucho que ignoro
de tu vientre.

cuándo cumples?

He decidido no celebrar más mi cumpleaños la fecha que nací,
siempre me encuentra ese día ocupado, distraído,
demasiado pendiente de la ocasión y de mis asuntos.

Pasa que se enteran todos de la vuelta al sol y uno sigue esperando la noche.

Lo correcto sería celebrarlo los días que lo merezca,
días insignes de mi permanencia en el mundo,
y así sería un recuento de experiencias y no
un conteo regresivo hacia mi muerte y la de todo lo demás.

Debería ser los días que me vi cara a cara
con la vida, días que estuve del lado correcto del espejo, que estuve presente,
días de aquí y ahora, días incorrompibles
esos días que figuran la titularidad de la experiencia, días que saludé y me saludaron y no hubo mayor discurso,
ese veinte de octubre que nos conocimos, ese dos de junio que me hiciste reír,
ese trece de febrero que le perdí el miedo a estar solo,
ese seis de diciembre que aprendí a jugar escondido,
ese quince de agosto que me levanté
de madrugada a ver el amanecer. Esos días sin ensayo, de vigilia labrada y sueño merecido, esos días que duran justo lo que deberían sin pretenciones ni menosprecios.

Así el recuento de mi vida sería
un periódico de solo buenas noticias,
así, podría ser yo el que felicito a los demás,
así, en días de naturalidad certificada
cuando celebre los años que he vivido,
será porque realmente estoy cumpliendo con ellos.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Trescuatrodos por doseiscinco


Al regresar a mi cuarto me esperan las mismas telarañas desocupadas,
las mismas cortinas azules, que, por un lado, dejan entrar luz de día
y me separan de la noche por el otro, la misma mancha de sangre del último
zancudo que calló en la batalla de mi irritación, la misma alfombra descalza
que no quiere oirme discutir, los mismos zapatos en deshuso que decidí
no botar, como tantas cosas que se han ido ganando su espacio
sin justificación.

Otra vez solo, sin emociones.
El mismo cielo raso cíclope de bombillo que, llano, me exhige despertarme por las mañanas, la guitarra que me mira desde la esquina
solicitando burocráticamnete afinación. Mis cajas, mis libros, mis papeles, son hijos
de proyectos que no concluí, que no empecé, que deserté al destello de la primera distracción. Cada cosa en su lugar, como se debe,
como un incesante reflujo de mis desiciones, como una sinfonía torpe que me dispongo a escuchar buscandole errores nuevos, como un charco de calle, enmohecido, donde se esfuma y llena el agua cuando me place,recordándome que cada quien se marchita como quiere.

miércoles, 22 de agosto de 2007

De la parada al parque

Venía en un papelillo de dudosa procedencia, el indigente que accedió a donarmelo no escatimó en acompañarlo de canciones entre boleros y rancheras y anecdotas inverosímiles, como eso nunca pasa, no dudo de su autoría.
Si un tal Luis reclama su paternidad no hacer caso, es un timo de mal gusto.

De la parada al parque



Esta ciudad es otra y es la misma.
Aquí te he visto pasar entre los carros
como todo Israel por el Mar Rojo.
Te has bañado en las fuentes
donde luego la luna ha llegado a beber.
Están tus huellas en los pasamanos
de los autobuses.
Te has sentado en los cines y en los parques.
Lo sé, porque he mirado los rostros de la
gente que me sonríe como si supieran
que te busco, que repaso tus fotos,
con detenimiento, como revisando
las cuentas, que te escribo a estas horas
adentrada la noche, que los adoquines conspiran
para no delatar tu huella, y que,
te imagino sentada en el parque
rodeada de aves de movimientos instantáneos,
y saben que no quiero ser más el que te extraña,
el que te aguarda a donde no quieres ir,
el que habita en el geodomo del recuerdo
ante la dificultad de sobrevivir en otra parte,
ya no quiero ser éste, el vedado de alegría,
a pesar de saber bien que no inventa aún la ciudad
quién cumpla mejor con tan horrible cargo.